domingo, 21 de junio de 2009

Pregunta retórica

¿Amor?
¿Qué coño es el amor?
En serio,
¿qué coño es el amor?

viernes, 19 de junio de 2009

Mi primer poema


¿Qué esperar de un ejército de libélulas cobardes?
¿Qué desear, qué dar a ver?
Siendo un capitán de la Armada del Alarde,
Poco o nada queda por hacer,
Excepto sentarte y preguntar al cielo:

¿Qué es lo que quieres?
En la vida, fugazmente larga;
En el amor, insecto inútil de quienes
Necesitan inútil carga.
Pero más que el odio es el anhelo.

¿Qué esperar de un ejército de libélulas cobardes,
Cuando prometen el cielo?
Tal vez ya sea demasiado tarde
Para ver como el viento sopla
Celoso de no poder tocar tu pelo.

¿Debo cerrarme al amor?
¿Es mejor que me calle?
¿Es correcto cantar solo?
¿Está bien que mis poemas no sean para nadie?
Más que el odio es el anhelo.





[Éste es el primer poema que me atreví a escribir, pero ha sido hoy, casi un año después, cuando lo he terminado. Por eso supongo que puedo guardarle algo de cariño. El Ejército de Libélulas Cobardes ha sido una constante en mi vida y no podía ignorar a esos pequeños insectos que hacen la vida amargamente dulce.]

sábado, 6 de junio de 2009

Violencia

Violencia.
Poesía es violencia. Es el deseo
De morir, deseo de matar.
La violencia fácil, con dientes y garras.
Violencia es paz.

La poesía es la lucha conmigo mismo.
Mi dualidad enfrentada en harakiri.
No sé quien ganará, yo solo leo
Lo que surge. Mi alma partida
Es poesía.

He entrado en trance
De letras y acentos.
Me convierto en katana sin
Saber mi cometido.
Estoy jugando con fuego.

Bebo de mi cerebro, sangre
Convertida en palabra y pasada a
Papel. Ni yo mismo me entiendo
¿Para qué?
La poesía es solo eso, violencia.

lunes, 25 de mayo de 2009

Un niño sin boca

De pequeño conocí a un niño sin boca,
De ojos secos, mano temblorosa.
Un niño que se esconde en letras.
Conocí a un niño añil, un crío
Que era objeto y fusil. Un arma sin devoción.

El pobre no tenía labios, no tenía dientes.
Conoce el mundo a través de la franqueza
De un silencio. No se le escucha.
Tal vez no quería ser oído. No se le siente.

Conocí de pequeño a un niño
Que no hablaba con los ojos. Sus pupilas
Eran sequías. Sus manos eran
Las que, por sus ojos, lloraban tinta.

De pequeño conocí a un niño sin boca,
Tímido y esquivo, tras símbolos que forman su nombre.
Ellas le protegen, le cubren como
Una crisálida. Y él no quiere salir.

Disimulado, silencioso, frágil.
Sigiloso asesino, amante callado.
El niño vestía de azul. No quería ser visto.
Lo vi escribiendo un poema.

Aquél poema contaba lo triste
Que le resulta hacer daño, pero es
Lo que mejor sabe hacer. Por ello prefiere
Arañar sus propios versos contra él.

De pequeño conocí a un niño sin boca
Del que me enamoré. Y lo amé.
Y sentí la necesidad de hacerle gritar,
De ser su inspiración. Y lo fui.

viernes, 22 de mayo de 2009

Nanas

Las notas y los silencios son el pasaporte.
Acorde al compás sigue el cierre
de mis ojos. Un, dos, tres. Un, dos, tres…
Músculos tensos ya calmados,
nervios que desaparecen con suspiros.
Vuelvo a necesitar nanas
para dormir.

jueves, 21 de mayo de 2009

Pequeñas píldoras (II)

Asústate cuando las canciones de amor tengan sentido.

domingo, 17 de mayo de 2009


La luz de un cigarro te delata
entre la oscuridad en la que nadas.
Te has puesto guapa, tu uniforme
es una sonrisa y tus tacones.
La falda corta y la moral alta.
Eres puta,
y tu coño lo disfruta.

Te olvidas del amor esta noche.
En realidad no lo ves en todo el día.
No conoces los insectos, solo un broche
con forma de libélula a modo de recuerdo.
¿Qué más dará? No hay tiempo.
Galleguiña de ojos de espejo, das
algo que no has conocido.

Galleguiña de corazón virgen,
noche tras noche trabajas
siendo feliz con lo que haces.




Realmente espero no ofender a nadie por utilizar el término "galleguiña". No tengo nada en contra de Galicia ni de sus habitantes. Resulta que antiguamente a las prostitutas se las llamaba "gallega" porque muchas venían del norte, un caso casi calcado de lo que sucede hoy en Argentina y los emigrantes españoles. De veras que no tengo ánimo de ofender a nadie, ni pienso que todas las gallegas con mujeres de vida alegre (y si lo son, olé su coño...).