Mostrando entradas con la etiqueta Indeterminación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Indeterminación. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de abril de 2009

Indeterminación

No saber qué éramos fue nuestra mejor arma. Bendita Indeterminación. Veíamos a los demás, cómo se preocupaban por organizar sus propias vidas y nos reíamos. Éramos felices sin ser nada. Éramos felices sin nada más. No saber qué éramos fue nuestra (mía, más bien) perdición.
Somos humanos, al fin y al cabo, y necesitamos ser algo. Maldita Indeterminación. La indiferencia al tiempo se convirtió en vistas al final, en el miedo por que todo acabara. Las risas dieron lugar a la necesidad de saber y de dar pasos hacia delante. Eras feliz sin que fuéramos nada, pero yo no. Yo necesitaba algo más. No saber qué éramos fue el principio del fin. No saber qué éramos nos condenó.

sábado, 4 de abril de 2009

Marcha atrás


Íbamos marcha atrás, sin mirar.
Caminábamos de espaldas,
buscando algo a lo que aferrarnos,
seguridad alguna más allá
de lo que dejábamos
a nuestro paso y podíamos ver.

Íbamos marcha atrás, como
cangrejos sin pinzas.
Te quise coger la mano para tener
fuerzas y darme la vuelta.
Pero opté (optamos) por hacer
de nuestra cobardía nuestro grito de guerra valiente.

Y continuamos yendo marcha atrás, sin mirar,
hasta que alguno de los dos
no pudiera más y se parase.
¿Quién será? ¿Cuál de nosotros dos se decidirá?

Tú no podías ganar, pero yo quise perder.
Yo, y sólo yo debo pagar el precio de nuestro fin pactado.
Yo me encargaré de la cuenta, tú invítame a sufrir.

Tú no podías ganar, pero yo quise perder
en esta carrera marcha atrás.

Tú no podías ganar, pero yo te quise querer.