jueves, 16 de julio de 2009
Pensamientos optimistas
Cuando lo primero que haces al despertar es ponerte a pensar... Pero no pensar como acción propia de todo ser humano (bueno, de algunos no), si no en PENSAR, meditar, analizar aquella motita de polvo que flota frente a ti. Cuando lo primero que haces al despertar es pensar, por mucho que te esfuereces no harás otra cosa. Como cuando se te queda pegada la canción más horrible que hayas escuchado en la vida. Intentas parar, no pensar en la motita de polvo, que ves como se va haciendo preocupantemente más grande. Cuando lo primero que haces al despertar es ponerte a pensar, el universo conspira para que todo lo que ocurra en el día sea acerca de la no tan pequeña mota de polvo. Da igual lo rápido que corras, lo bien que te escondas, porque te acabará encontrando.Cuando lo primero que haces al despertar es ponerte a pensar, la mota de polvo acaba convirtiéndose, al acabar el día, en mierda. TU mierda.Y entonces, cuando descubres que la motita de polvo se ha convertido en mierda, solo eres capaz de pensar: "Necesito un buen polvo o una buena hostia". Y finalmente decides que no puedes estar muy bien de ahí arriba.
lunes, 13 de julio de 2009
Soledades
Nada. Nadie. Todo.
Tú y yo estamos solos,
escribiendo esta oda a la soledad.
Yo, que nunca estoy solo,
que siempre estoy acompañado por ti,
me atrevo a hablar de soledad.
Un único soldado en batalla singular
que sobrevive a relámpagos de
personalidad.
La mujer paciente en el balcón.
Penélope esperando a su Ulises.
Soledades varias.
Son ganas de echar sal, pero me atrevo.
Me lleno de valor y escribo lo que siento,
lo que sientes. Lo que sentimos.
No soy el hombre más solitario,
pero así me gusta aparentarlo.
La soledad es mi único disfraz.
Jugaremos tú y yo, dualidad,
a un juego llamado Soledad.
Tierras yermas que se acompañan las unas a las otras.
Antiguas musas de antiguos poetas
que querían conocer lo mismo que yo:
La auténtica soledad.
Pero no hay mayor soledad
que la del suspiro de un hombre acompañado…
Tú y yo estamos solos,
escribiendo esta oda a la soledad.
Yo, que nunca estoy solo,
que siempre estoy acompañado por ti,
me atrevo a hablar de soledad.
Un único soldado en batalla singular
que sobrevive a relámpagos de
personalidad.
La mujer paciente en el balcón.
Penélope esperando a su Ulises.
Soledades varias.
Son ganas de echar sal, pero me atrevo.
Me lleno de valor y escribo lo que siento,
lo que sientes. Lo que sentimos.
No soy el hombre más solitario,
pero así me gusta aparentarlo.
La soledad es mi único disfraz.
Jugaremos tú y yo, dualidad,
a un juego llamado Soledad.
Tierras yermas que se acompañan las unas a las otras.
Antiguas musas de antiguos poetas
que querían conocer lo mismo que yo:
La auténtica soledad.
Pero no hay mayor soledad
que la del suspiro de un hombre acompañado…
viernes, 3 de julio de 2009
Greguerías
Las greguerías son textos breves o aforismos, generalmente de una sola frase, que expresan, de forma aguda y original, pensamientos filosóficos, humorísticos, pragmáticos, líricos, etc. Se considera un género inventado por Ramón Gómez de la Serna, el cual, por cierto, se supone que hoy cumple años. Si no fuera porque ya está criando malvas...
Intenté suicidarme, y casi me mato
La Zeta es un siete que oye misa
Lor tornillos son clavos peinados con raya en medio
El hielo se derrite porque llora de frío
Son sólo unos ejemplos de las miles de Greguerías que escribió este hombre. Ah, bendito Google...
Intenté suicidarme, y casi me mato
La Zeta es un siete que oye misa
Lor tornillos son clavos peinados con raya en medio
El hielo se derrite porque llora de frío
Son sólo unos ejemplos de las miles de Greguerías que escribió este hombre. Ah, bendito Google...
domingo, 21 de junio de 2009
viernes, 19 de junio de 2009
Mi primer poema

¿Qué esperar de un ejército de libélulas cobardes?
¿Qué desear, qué dar a ver?
Siendo un capitán de la Armada del Alarde,
Poco o nada queda por hacer,
Excepto sentarte y preguntar al cielo:
¿Qué es lo que quieres?
En la vida, fugazmente larga;
En el amor, insecto inútil de quienes
Necesitan inútil carga.
Pero más que el odio es el anhelo.
¿Qué esperar de un ejército de libélulas cobardes,
Cuando prometen el cielo?
Tal vez ya sea demasiado tarde
Para ver como el viento sopla
Celoso de no poder tocar tu pelo.
¿Debo cerrarme al amor?
¿Es mejor que me calle?
¿Es correcto cantar solo?
¿Está bien que mis poemas no sean para nadie?
Más que el odio es el anhelo.
[Éste es el primer poema que me atreví a escribir, pero ha sido hoy, casi un año después, cuando lo he terminado. Por eso supongo que puedo guardarle algo de cariño. El Ejército de Libélulas Cobardes ha sido una constante en mi vida y no podía ignorar a esos pequeños insectos que hacen la vida amargamente dulce.]
¿Qué desear, qué dar a ver?
Siendo un capitán de la Armada del Alarde,
Poco o nada queda por hacer,
Excepto sentarte y preguntar al cielo:
¿Qué es lo que quieres?
En la vida, fugazmente larga;
En el amor, insecto inútil de quienes
Necesitan inútil carga.
Pero más que el odio es el anhelo.
¿Qué esperar de un ejército de libélulas cobardes,
Cuando prometen el cielo?
Tal vez ya sea demasiado tarde
Para ver como el viento sopla
Celoso de no poder tocar tu pelo.
¿Debo cerrarme al amor?
¿Es mejor que me calle?
¿Es correcto cantar solo?
¿Está bien que mis poemas no sean para nadie?
Más que el odio es el anhelo.
[Éste es el primer poema que me atreví a escribir, pero ha sido hoy, casi un año después, cuando lo he terminado. Por eso supongo que puedo guardarle algo de cariño. El Ejército de Libélulas Cobardes ha sido una constante en mi vida y no podía ignorar a esos pequeños insectos que hacen la vida amargamente dulce.]
sábado, 6 de junio de 2009
Violencia
Violencia.
Poesía es violencia. Es el deseo
De morir, deseo de matar.
La violencia fácil, con dientes y garras.
Violencia es paz.
La poesía es la lucha conmigo mismo.
Mi dualidad enfrentada en harakiri.
No sé quien ganará, yo solo leo
Lo que surge. Mi alma partida
Es poesía.
He entrado en trance
De letras y acentos.
Me convierto en katana sin
Saber mi cometido.
Estoy jugando con fuego.
Bebo de mi cerebro, sangre
Convertida en palabra y pasada a
Papel. Ni yo mismo me entiendo
¿Para qué?
La poesía es solo eso, violencia.
Poesía es violencia. Es el deseo
De morir, deseo de matar.
La violencia fácil, con dientes y garras.
Violencia es paz.
La poesía es la lucha conmigo mismo.
Mi dualidad enfrentada en harakiri.
No sé quien ganará, yo solo leo
Lo que surge. Mi alma partida
Es poesía.
He entrado en trance
De letras y acentos.
Me convierto en katana sin
Saber mi cometido.
Estoy jugando con fuego.
Bebo de mi cerebro, sangre
Convertida en palabra y pasada a
Papel. Ni yo mismo me entiendo
¿Para qué?
La poesía es solo eso, violencia.
lunes, 25 de mayo de 2009
Un niño sin boca
De pequeño conocí a un niño sin boca,
De ojos secos, mano temblorosa.
Un niño que se esconde en letras.
Conocí a un niño añil, un crío
Que era objeto y fusil. Un arma sin devoción.
El pobre no tenía labios, no tenía dientes.
Conoce el mundo a través de la franqueza
De un silencio. No se le escucha.
Tal vez no quería ser oído. No se le siente.
Conocí de pequeño a un niño
Que no hablaba con los ojos. Sus pupilas
Eran sequías. Sus manos eran
Las que, por sus ojos, lloraban tinta.
De pequeño conocí a un niño sin boca,
Tímido y esquivo, tras símbolos que forman su nombre.
Ellas le protegen, le cubren como
Una crisálida. Y él no quiere salir.
Disimulado, silencioso, frágil.
Sigiloso asesino, amante callado.
El niño vestía de azul. No quería ser visto.
Lo vi escribiendo un poema.
Aquél poema contaba lo triste
Que le resulta hacer daño, pero es
Lo que mejor sabe hacer. Por ello prefiere
Arañar sus propios versos contra él.
De pequeño conocí a un niño sin boca
Del que me enamoré. Y lo amé.
Y sentí la necesidad de hacerle gritar,
De ser su inspiración. Y lo fui.
De ojos secos, mano temblorosa.
Un niño que se esconde en letras.
Conocí a un niño añil, un crío
Que era objeto y fusil. Un arma sin devoción.
El pobre no tenía labios, no tenía dientes.
Conoce el mundo a través de la franqueza
De un silencio. No se le escucha.
Tal vez no quería ser oído. No se le siente.
Conocí de pequeño a un niño
Que no hablaba con los ojos. Sus pupilas
Eran sequías. Sus manos eran
Las que, por sus ojos, lloraban tinta.
De pequeño conocí a un niño sin boca,
Tímido y esquivo, tras símbolos que forman su nombre.
Ellas le protegen, le cubren como
Una crisálida. Y él no quiere salir.
Disimulado, silencioso, frágil.
Sigiloso asesino, amante callado.
El niño vestía de azul. No quería ser visto.
Lo vi escribiendo un poema.
Aquél poema contaba lo triste
Que le resulta hacer daño, pero es
Lo que mejor sabe hacer. Por ello prefiere
Arañar sus propios versos contra él.
De pequeño conocí a un niño sin boca
Del que me enamoré. Y lo amé.
Y sentí la necesidad de hacerle gritar,
De ser su inspiración. Y lo fui.
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