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sábado, 25 de diciembre de 2010

El vacío

Es un efecto muy curioso esto de la erosión.
Donde antes había una montaña,
ahora hay un vacío.
Y no hay nada más que decir.
Me ha dejado mudo, el vacío.
Me ha dejado seco, el vacío,
donde sólo se escucha el eco
de mi cabeza pensando en ti.

Ahora toca llenar el hueco
de piedras pequeñas, piedras grandes,
alcohol y nicotina.
Y no hay más que hablar.
Me ha dejado mudo, el vacío.

martes, 16 de noviembre de 2010

¿Autorretrato?

Manco.
Por no saber agarrar la oportunidad.
Ciego.
Por no ver –no querer ver- la verdad.
Tonto.
Porque sí, porque eres tonto.
Inútil. Idiota.
Eres un ser sin vocación.
Asesino.
Por matarte lentamente.
Hijo de puta.
Hijo de puta.
Hijo de puta.

Bello y cruel es el espejo en el que te miras.
Joder, cómo te quiero.

domingo, 10 de octubre de 2010

Poema sin nombre I

Mi amor, ¿no lo ves?
Siempre has estado ahí,
primero en silencio, y
gritando después.
Desde un primer momento te quise
de formas inimaginables para mí.
Lo nuestro era insano, ruin, mezquino,
pero me diste luz. Un poquito de luz…

Y ahora, ¿qué?
Mi amor, ¿no lo ves?

…

Te estás muriendo.

Te creías eterna y así
te lo hicieron ver tus
infinitos amantes, pero…
¿qué te queda ahora?
Ni el Poeta, ni yo podemos salvarte.
Aferrada a la vida
nos suplicas la muerte a mí
y a los pocos que aún te necesitan.

…

Patético.

Tal vez debas partir.
Ya te lloraremos los pocos perros
que te seguimos.
Ya aullaremos a la Luna
que nos enseñó a venerarte.

domingo, 22 de agosto de 2010

Bienvenido a casa

Mi café humeaba, dibujaba líneas incoherentes. De un lado a otro, girando sobre sí mismo. Junto a la taza de café se encontraba mi cuaderno, mirándome. Nada. No salía nada. Levanté la vista y ahí estaba Él. Estaba en una jaula gigante, tan alta como el techo de mi habitación. Mi miraba con cierta curiosidad y con descaro.
- ¿Cómo va? – me preguntó
- Mal, ¿no lo ves?
- Deja de ser tan borde conmigo.
No pretendía serlo. De verdad que no. Al fin y al cabo, Él ha sido un compañero fiel. Siempre ha estado ahí, a pesar de todo. Siempre estaba ahí, a pesar de ser Él quien provocaba todo lo malo. Al menos merecía un poco de respeto.
- Sácame de aquí.
- Sabes que no puedo – contesté- Sabes que no puedo.
- Pero quieres. Si no fuera así, yo no estaría en una jaula.
- Estarías muerto. Si de mí dependiera, estarías muerto.
Intentaba sonar amenazante, pero claro, Él me conoce muy bien y sabe que mi tono quebrado es una señal más que clara de que algo dentro de mí estaba pasando.
- No te quiero aquí – concluí
- Échame.
- ¡No puedo, Ares!
- ¿Porque aún me quieres? ¿Qué te queda sino mi amor? No eres consciente de lo que tienes. No quieres ver que este es tu estado natural.
- Quererte a ti significa odiarme a mí mismo. No voy a volver a mi estado natural porque ya no lo es. Ya no.
Ares paseaba por su jaula. Dos pasos a la izquierda, dos pasos a la derecha. Dos pasos a la izquierda, dos pasos a la derecha… Me miraba divertido. Sabía que disfrutaba con esto.
- Sácame de aquí – repitió – No será igual que antes, te lo prometo.
- Tú nunca prometes nada.
- Prometo esto.
Y lentamente, me levanté a por las llaves que tenía escondidas con la esperanza de olvidar dónde las dejé. No sería justo decir que no dudé. Pero… Él en sí mismo es una duda constante, lo consideré algo natural.
- Eres el culpable de todo lo malo que me ha sucedido, ¿lo sabes? – dije mientras abría la puerta – Eres dolor en estado puro.
- Lo sé, mi amor, lo sé.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Perdón

Esto es una declaración, no de amor,
Sino de disculpas.
Te voy a pedir perdón por las veces
Que he dudado y dudaré.
Te voy a suplicar tu perdón por no
Cantar tus alabanzas todos
Los días, todos los minutos.

Te pido perdón como aquél que
Te hace o puede hacerte daño.
Como el que se divierte jugando
Con la mente del que de verdad
Te quiere. Él te quiere, ¿lo sabes?
Toda mi dualidad, mi violencia
Lo siente.

Porque si no eres lo mejor
Que me ha pasado en la vida,
Eres lo mejor que le ha pasado a
Esta ciudad vacía y ciega.

Hoy soy yo, el otro yo, quien
Entrará en este cuerpo,
Cansado de ser huésped de
Tormentas sin lluvia.
O, tal vez, me conforme con
Recordar tu voz para,
Así, dormir en paz.

De veras que lo siento.
Él te quiere. Te adora.
Cuida de él.
Yo me voy... Por ahora.

lunes, 31 de agosto de 2009

Noche

Es la hora en la que las calles están mojadas.
Cuando las brujas duermen,
Extasiadas tras la orgía.
En la hora en la que no eres nadie
Yo deambulo solo, indefenso, borracho, confuso…

Es la hora de los amantes y del beso,
Aunque yo no he besado a nadie.
Es tiempo de romance. Pero el amor
No presta atención a quien vaga solo.
En realidad no presta atención a nadie.

Si no me quieren acompañar las sombras
De la noche, ¿lo harás tú, dualidad?
Camina conmigo, dualidad.
Escúchame, dualidad.
Quiéreme.

Es la hora en la que no eres nadie.
Cuando la casa del poeta se calla.
Cuando el ruido duerme y el silencio
Ronda tu ventana.
No le hagas esperar, invítale a entrar.

Pues en el silencio estoy yo,
Y en el silencio te querré.

lunes, 13 de julio de 2009

Soledades

Nada. Nadie. Todo.
Tú y yo estamos solos,
escribiendo esta oda a la soledad.
Yo, que nunca estoy solo,
que siempre estoy acompañado por ti,
me atrevo a hablar de soledad.

Un único soldado en batalla singular
que sobrevive a relámpagos de
personalidad.
La mujer paciente en el balcón.
Penélope esperando a su Ulises.
Soledades varias.

Son ganas de echar sal, pero me atrevo.
Me lleno de valor y escribo lo que siento,
lo que sientes. Lo que sentimos.
No soy el hombre más solitario,
pero así me gusta aparentarlo.
La soledad es mi único disfraz.

Jugaremos tú y yo, dualidad,
a un juego llamado Soledad.
Tierras yermas que se acompañan las unas a las otras.
Antiguas musas de antiguos poetas
que querían conocer lo mismo que yo:
La auténtica soledad.

Pero no hay mayor soledad
que la del suspiro de un hombre acompañado…