miércoles, 6 de octubre de 2010

Paradise Circus

Me muevo. Aún no ha empezado la música, pero empiezo a bailar. Siempre es la misma coreografía. Me acerco a la barra y cuando me agarro a ella una melodía horrible suena. Siempre he odiado esa canción, pero el trabajo apremia. Ahora comienza el verdadero espectáculo. Me muevo, ahora con más calma, al ritmo de la melodía horrible. Bailo con el erotismo que sólo la tristeza puede mostrar. Soy una bailarina triste, como se debe ser si quieres dinero. Para ganarse la vida con el baile erótico, no puedes ser feliz. Eso no pone cachondos a los hombres que vienen a vernos. Precisamente hoy hay un solo cliente. Nunca le he visto la cara, y a juzgar por el traje, debe ser un hombre de negocios. Me mira. Yo, no. Eso les gusta más. Lo sé, puedo leer la mente de ese hombre. Quiere un alma desvalida, que se arrastra de forma sensual por un puñado de billetes. Y eso le doy.
La melodía horrible acelera el ritmo, y yo me muevo con más energía. Paso de la tristeza pasiva a la rabieta. “¡No quiero ser bailarina de striptease! ¡Esto es denigrante!”, digo con mis caderas y mis pechos al descubierto. “Pobre chica”, piensa el empresario mientras me folla literalmente con los ojos, “¿Cómo ha acabado una muchacha tan mona en un sitio así?”. Y, con movimientos estudiados, le cuento una historia. MI historia inventada. La música va fundiéndose poco a poco con el aparente silencio de un club de striptease y, por primera vez, miro a mi cliente a los ojos. Le miro descaradamente. Y él, complacido, me pide con gestos que me acerque y me da un billete de 100.

- El resto te lo doy luego – me susurra al oído.

Hoy he tenido suerte.

1 comentarios:

John_Andy dijo...

Muy duro, amigo. Soy un gran admirador de los relatos duros, porque necesitamos que alguien nos abofetee de vez en cuando, para ver con los ojos realmente abiertos el mundo alrededor. Creo que la prostitución, y todo el universo que orbita alrededor, está llena de patetismo, tristeza y drama. La hipocresía con la que tratamos el tema es sólo una manifestación de nuestra miseria y la ausencia de escrúpulos de nuestra sociedad. Un besote!!

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